Sin Miedo

Como quien aprende en la libertad de la niñez, que el cambio canta sus nanas al compás del reloj que esta en lo alto de los muros gigantescos de la habitación, esas mismas, de las que hoy dudamos de su inmensidad y protección.

Pero la nana, sigue sonando en el fondo de la habitación, como una tonada de vida, como un miedo, como el sol a pleno día.

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